Conversaciones en el Camino de Santiago: La salida
Dos semanas más tarde, me encontré de nuevo con Manu en el Monasterio de Montserrat. Como dijo, vino con su padre, quien parecía triste, pero más tarde expresó el descanso que le producía que su hijo no entrara en la cárcel. No estaba de acuerdo con lo que había hecho, por lo que también creía que Manu debía pagar por su delito de alguna manera. Hacer el Camino de Santiago le parecía una buena idea y esperaba que sirviera para algo, aunque esto último lo expresó sin ilusión ninguna. Manu tampoco decía nada. Por sus miradas pude entender que ya habían mantenido muchas discusiones al respecto. El padre de Manu parecía alguien dialogante, por lo que imagino que lo había intentado más por el camino del discurso y la conversación que la punición. Incluso puedo imaginar que Manu llevaba bien esas discusiones, que posiblemente eran acaloradas y tensas muchas veces. Imagino que él intentaba explicar a su padre las razones políticas para oponerse al sistema que le oprimía, sin intentar convencerlo, sino que reflexionara. Creo que su padre lo hacía, pero no le comprendía. En todo caso, había respeto entre ellos. La despedida fue rápida y fría. Un hasta pronto, cuidate y dos besos pero sin abrazo. El resto de los reclusos vinieron con el mini-bus que proporcionaba la asociación. Sin duda se habían despedido de sus familiares y/o amigos la noche anterior. A decir verdad, de los 4 que finalmente habían aceptado la pena, 3 tenían vidas totalmente desarraigadas, vivían en la calle, sin amigos, ni família, ni trabajo. El otro era un jóven violento, que robaba sin necesidad. Manu era completamente diferente a ellos.
Una vez hecha las presentaciones entre reos y voluntarios. Buscamos la sala de reuniones que el Monasterio nos ofrecía para mantener una pequeña reunión para explicarles más en detalle las cuestiones técnicas del viaje. Para ello, el jefe de voluntarios, que al final eran 8, todos hombres (Manu tienía razón, no se aceptaban mujeres por temas de seguridad), cogió la palabra y desgranó todos los puntos que creía más importantes, sobretodo con respecto a las reglas y las prohibiciones. Hubo muchas quejas, sobretodo del jóven violento, que encontraba el dinero que tenían insuficiente, las caminatas muy largas y los descansos cortos, a parte de decir en varias ocasiones que sería un rollo tremendo esa excursión. Todavía no entiendo como lo acepté, imagino que para redonder números y tener así más subvenciones y porque el resto eran todavía peores. Esto me hizo estar mal conmigo misma durante el resto del día recordando lo que me dijo Manu en nuestra primera entrevista. En realidad, aquel jóven que se llama Juan, no acabó ni la primera semana, vaya que el miércoles, el primer día de descanso, un coche policial tuvo que ir a buscarlo después de pasar tres días con broncas con todos los voluntarios e intentar robar en Sant Genís, además de que no pude ni siquiera hacer la entrevista con él pues se negaba. Por otra parte, poco después me llevé una buena bronca por parte del presidente de la asociación, ya que la administración pedía la devolución de la subvención por Juan. A la asociación les causaba más problemas esa devolución, de la que parte ya se habían gastado en deudas (la verdadera razón para participar de la proposición de penas alternativas eran las subvenciones, que eran jugosas, y permitían pagar deudas, pues nunca se gastaban tanto en los chicos, pero eso lo sabría después de mi dimisión), que no haberla recibido. Los otros escuchaban casi sin atender, más bien oían y les daba igual todo. Solo uno acabaría el camino junto a Manu, el resto no tomaría la ruta al lunes siguiente, antes de llegar a Lleida. Lo que me hizo pensar en lo que decía Manu, el sufrimiento físico y mental que la asociación propone como pena alternativa es destructora para algunos. Los números de aquella salido correspondían con la media, incluso peores. 60% no acabaría el trayecto, casi 70% si contamos con quien rechazó en el último momento.
Manu sigue luchando con el sistema, utilizando métodos que son delitos según las leyes y reglas que rigen la sociedad y reprimen a los individuos. Lo sé, porque ahora somos compañeras. El otro chaval, nunca consiguió un trabajo ni nada, sigue viviendo en la calle, a veces conseguimos que venga a dormir en la okupa. Manu le quiere mucho. Desgraciadamente ha perdido la cabeza y ya no puede ni siquiera robar para alimentarse. Se está muriendo.
- Bueno, pues espero que hayáis entendido lo que podéis y no podéis comprar con los 75 euros semanales que tenéis para comida. Con los 5 euros personales de más que tenéis, tampoco podéis gastarlo en alcohol, ni drogas, ni nada que alguno de los voluntarios no os de su acuerdo. En realidad, es para poder visitar los museos y otras visitas culturales, o para comprar algún regalo. Las cartas que queráis enviar, lo paga la asociación. Una vez que he explicado las reglas, lo que no podéis hacer y las cuestiones técnicas del viaje e intinerario. Dejo paso de nuevo a la educadora. Solo para acabar, recordar que nosotros somos voluntarios y estamos aquí para daros esta oportunidad y vigilar que cumpláis las reglas. No somos vuestros enemigos. También deciros que yo soy el responsable mayor, tengo confianza en los otros voluntarios pero ellos siempre deberán consultar decisiones complejas, que creo las correctas para el grupo, después de años de experiencia haciendo el Camino de Santiago y como funcionario de prisiones. Por lo tanto, no intentéis convencerlos de nada, pues como bien saben, deberán consultarlo conmigo y la decisión final es mía.
Sonó otro vaya mierda de Juan y yo veía como Manu, que no protestó en ningún momento, hacía un esfuerzo muy grande para contenerse y decir lo que pensaba de aquel carcelero reaccionario y opresor, poniendo en tela de juicio todas las reglas e interdicciones que había explicado. Ya entonces, yo no me sentía agusto con aquel voluntario que se llama Roberto. Ya lo expresé en la asociación, pero la respuesta era clara, una buena persona, muy bien cualificada para aquel tipo de situación y, lo más importante, un buen cristiano y fundador de la asociación. Vaya, que tampoco podía decir mucho la mía sin miedo a perder el trabajo. Aquel Camino de Santiago con Manu, me abrió los ojos definitivamente para darme cuenta lo poco democrática y los métodos represivos que utilizaba dicha asociación.
- Bueno, pues nada más que añadir. Por mi parte, ya os dije todo lo que necesitáis saber durante la reunión personal que tuvimos con cada uno de vosotros. Deciros que nos veremos el miércoles en Sant Genís, para una primera impresión. Allí haréis vuestra primera compra y pasaréis el día. Las entrevistas por teléfono se harán entre el viernes y el sábado antes de cenar. Ahora, tal como ha dicho el jefe de voluntarios, váis a comer y después haréis 17 quilómetros hasta Castellolí. El martes haréis tambien a penas 15 quilómetros y pasaréis la noche en Sant Genís, el miercoles por la noche también estaréis allí y el jueves iréis hacia Cervera y Lleida, para llegar allí el lunes que viene. Yo voy a comer con vosotros. Por cierto, que tenemos en el menú Marcos? Eres tú quien te has encargado de las primeras comidas que ofrece la asociación hasta el miercoles verdad?
- Sí, el miercoles ya harán ellos las compras y entonces decidirán que comer. Para este medio día soy yo quien ha cocinado, bueno, no mucho pues solo había la preparación, pero esta noche cocinarán ellos con mi ayuda. Como hace buen tiempo, este medio día tenemos una ensalada verde bien variada, con un huevo duro y queso, pan, fruta y agua. Antes de caminar no es bueno comer mucho, de todas formas, haremos unos 10 quilómetros y pararemos a comer un poco de pan con fruta y también frutos secos en una pausa larga donde haremos actividades en torno a la naturaleza y hablaremos de nosotros para conocernos mejor.
- Menuda mierda de comida, para esta noche que tendremos, más comida para caballo?
- Bueno, comienzas a cansarme Juan, ya te he dicho que hay que tener respeto a los demás, o no comienzas ni siquiera la pena y te vas directo a la cárcel - dijo Roberto.
- Tranquilo, tranquilo jefe.
- Para esta noche tendremos verduras para hacer una sopa y para el segundo lomo que haremos a la plancha si os parece bien, con lechuga y patatas fritas - continuó Marcos.
- Ah, eso ya está mejor - comentó Juan.
- Yo tengo una pregunta al respecto - comenzó a hablar Marcos mientras yo estaba expectante y atemorizada a la vez -. Habéis pensado en un menú para vegetarianos? Este mediodía está bien, salvo para alguien que no como nada derivado de la explotació animal, pues no hay ninguna proteína en vuestro menú, salvo el pan e imagino que está hecho con harina blanca que tiene menos que la integral. Pero esta noche, si alguien de entre nosotros es vegetariano, o come mucha sopa o pasará hambre esta noche, a parte de la falta de proteínas en su alimentación. Luego, a partir del miércoles, como somos nosotros los que decidimos que comemos, imagino que se podría a llegar a un acuerdo. Sino, yo no soy vegetariano, como algo de carne, pero intento evitar los excesos y comerla todos los días. Creo que es importante que hablemos de ello en algún momento.
- Bueno, pues si no eres vegetariano y nadie de nosotros lo es, no hay ningún problema - espetó gravemente Roberto mientras yo soplaba aliviada pues era una pregunta que podríamos considerar aceptable -. Tendréis que hablar entre vosotros de ello, pero que sepáis que cocináis junto a nosotros los voluntarios y nosotros también hacemos compras, por lo tanto, debemos estar todos de acuerdo y una sola persona no puede imponer a los demas su régimen alimentario. Es el equipo en trabajo.
- Pero la mayoría tampoco puede imponer a la minoría su régimen alimentario - respondió Manu ante mi temor -. Por lo tanto, insisto en que tendremos que tomar un tiempo para hablar de ello e intentar llegar a un consenso.
- Tu consenso te lo puedes meter por el culo comehierbas - le contestó Juan.
- Bueno, basta por ahora, a comer - cortó por lo sano Roberto -. Pero antes, rezemos juntos un Padre Nuestro y demos gracias por estos alimentos.
Ya estaba preparada para lo que pasaría, siempre era lo mismo y en cuánto supe la ideología de Manu, sabría que habría una fuerte discusión. La sorpresa fue cuando me encontré con que Manu no reaccionó enseguida, sino que fueron Juan y dos de los otros quienes se negaron con total indignación. Manu, más calmado, dijo que no se podía obligar a rezar a alguien que no creía en Dios, por lo tanto, aconsejaba que quien quisiera hacerlo según sus creencias, que lo hiciera antes o en silencio, o quienes no quisieran asistir a la pregaria que vinieran más tarde a la mesa o al espacio que compartieran para comer, pero en todo caso, él no quería asistir. Roberto como ya estaba acostumbrado a estas negativas de otras veces, casi que le pareció interesante lo que proponía Manu, se hizo así y bueno, ya veréis que al final cambiarían muchas cosas. Fue una primera victoria para Manu, aunque él nunca lo vería así.
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